Susana Sussmann
Desde que me retiré de la actividad docente y de investigación en la universidad, mis trabajos (dos hasta la fecha, y espero que la cifra ya no aumente) han sido siempre como funcionario público. Si bien jamás me han dado un curso de ética de la función pública, creo que de ética sé un poco, tanto porque creo tener suficiente sentido común como por los cursos sobre el tema que tomé en la universidad.

Como yo lo interpreto, un funcionario público es un servidor. Nosotros existimos para realizar una labor que se debe traducir en un beneficio para la gente. El gobierno mismo de un país es un servicio público. Y como servidores públicos, los funcionarios debemos hacer nuestro trabajo sin que eso se vea afectado por ninguna afiliación política. Esto es, que nos debemos al pueblo (a todo el pueblo, no a las definiciones actuales de pueblo que se aplican ahora en Venezuela) y que nuestro trabajo es un servicio para el pueblo, y que eso no debe cambiar aunque cambie la afiliación política del gobierno en curso.

Así, un funcionario público debe hacer su trabajo en beneficio de la comunidad (ganándose así su muy bien merecida remuneración por ello, y me refiero al sueldo otorgado por el Estado) con independencia de si el presidente es adeco, copeyano, socialista, comunista, demócrata, dictatorial, civil o militar. Y el pueblo debe recibir su servicio con independencia de su afiliación política también.

Por todo lo anterior, me parece una inconveniencia grandísima que un funcionario público exprese su afiliación política en público. Yo sé que al decir esto me coloco en la minoría absoluta que debe estar formada por, tal vez dos o tres personas en todo el país. Pero es así como creo que deben ser las cosas. Un funcionario no debe mostrar su afiliación política en su puesto de trabajo, ni en ninguna palestra, ya sea ésta real o virtual (así incluyo tanto un podio físico como cualquier medio digital, entre los que se contarían este blog y mi cuenta de Facebook). Un funcionario público debe expresar su opinión política ejerciendo su derecho al voto. Y en conversaciones privadas entre familiares y amigos. En mi opinión, cualquier otra cosa es poco ético.

(Y no quiero leer aquí comentarios que me digan que esto no es así en la vida real. Ya sé que, al menos en Venezuela, esto no sucede así. Pero el hecho de que no sea una práctica común no lo hace menos correcto.)

Todo esto es un preludio para expresar algo que me molesta. No, no tiene que ver con los funcionarios públicos que, por su propia voluntad o bajo coacción, participan en campañas políticas. No, tampoco tiene que ver con mi propia afiliación política. Tiene que ver con la injusticia del prejuicio y tiene que ver con el pagar por los pecados de los demás.

Por no decir que apoyo al gobierno actual, pierdo la mitad de las oportunidades a las que legal y moralmente tendría derecho. Por no decir que estoy en contra del gobierno actual, pierdo la otra mitad. En resumidas cuentas, Venezuela (los venezolanos, en realidad) me castigan por comportarme con ética profesional.

Y no, no voy a ser menos ética para poder disfrutar de mis derechos humanos o constitucionales, porque mi alma y mi dignidad valen mucho más que eso. No voy a negar mis principios para poder optar a un cargo, ni lo voy a hacer para poder pertenecer a un colectivo social o cultural. Y tampoco me voy a ir de Venezuela, país en el cual no nací, pero en el que he vivido toda mi vida.
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11 Responses
  1. Juan RRR Says:

    La verdad es que no veo la incompatibilidad de mostrar (o demostrar) la tendencia política en público de un servidor público siempre que lo haga fuera de su horario y entorno laboral ya que a este servidor público se le paga por servir al público en un horario de trabajo. Fuera de ese horario de trabajo este servidor público tiene los mismos derechos ciudadanos que cualquier otro ciudadano...¿público?

    Esta, por supuesto, es mi visión de la opinión pública como derecho inalienable del ciudadano que ejerce la función pública.

    Saludos públicos de otro "servidor" público.


  2. Pues yo no estoy de acuerdo con eso, pero por eso dejé bien claro que es mi propio punto de vista.

    De todas maneras, si coincidiera contigo en esto, te preguntaría: ¿Y no es mi derecho el que no me discriminen por mi posición política? No contestes, es una pregunta retórica.

    Pero sí me puedes responder a esto: ¿No es mi derecho que no se me discrimine por no mostrar mi posición política en público, sea por la razón que sea?


  3. Juan RRR Says:

    En realidad no se debería discriminar a nadie por ninguna opinión política (o ausencia de la misma), ni siquiera al nazi más extremo ¿Como es la cosa? ¿No estoy de acuerdo con lo que dices (o callas) pero defenderé tu derecho a hacerlo?

    Claro, existen excepciones; los que no les gustan los gatos, a los que no les gusta Blade Runner o los que no son se pudieron leer El Señor de los Anillos


  4. Los que no son de los Tiburones de la Guaira... ;)



  5. Taliban no, tiburon... ;)

    jijijiji


  6. kilior Says:

    Pienso igual que Su.

    La posicion politica aun en paises donde no hay polarizacion siempre es un tema espinoso, los ciudadanos a los sirve un funcionario publico emitiran opiniones sin distingir entre lo que haga en las horas laborales y las que no lo son.

    Lo mas adecuado es proteger al funcionario dandole una herramienta para que sea politicamente correcto no tomar posicion, si le quitas eso al final el funcionario tiene que tomar partido y cuando las cosas se ponen un poco chungas todos los que no son de la tendencia dominante se van a la calle.

    ¿Por cierto que paso este año con los tiburones?, es que por estos lados eso no se publicita mucho


  7. nestordarius Says:

    Ja, peliagudo tema que has escogido para opinar, Su. Si te sirve de consuelo, esto pasa en toda Latinoamérica. Y si no, tal vez te sirva esto otro: hace tiempo que política y ética no van de la mano. Mi pregunta es: ¿cómo haces para distinguir entre la función pública en un "estado tan estatizado" del cargo político? ¿No será que la mayoría interpreta que tu desempeño laboral tiene un cariz político, y que necesariamente deberías expresar una opinión, mostrar una tendencia? Pienso que los latinos no sabemos distinguir una cosa de la otra.


  8. Anónimo Says:

    En Venezuela, en donde el Yogurt se llama YOKA, "por ahora" todos los funcionarios públicos tienen una opinión política muy bien definida, no se caigan a muela... Y lo dice alguien que fue rechazado para ocupar un cargo técnico (esto es, cero toma de decisiones) en el Estado, a causa de su opinión política.

    Será bueno o malo, pero como dice la canción de Los Amigos Invisible "Eso es lo que hay..."

    No sé si en el resto del universo será igual o diferente.


  9. Si lees bien mi post,"Anónimo", verás que yo hablé de lo que debería ser, nunca dije cómo es en realidad. El hecho de que uno esté rodeado de gente que hace las cosas de forma poco ética (y aclaro para Juan que sólo hablo de lo que es ético desde mi punto de vista completamente personal e individual, lo cual no necesariamente coincide con lo que es o no legal), como decía, el hecho de que uno esté rodeado de gente que hace las cosas de forma poco ética no justifica que uno lo haga también. De acuerdo con esto, lo que expuse más arriba es la razón de *mi* comportamiento, el cual, por cierto, me ha perjudicado por parte de ambos bandos políticos.


  10. Guido Says:

    Raffo, a qué cárcel me toca ir por aborrecer ESDLA?