Mucho se habla sobre la deshumanización presente en las relaciones que se establecen a través de la red y con dos monitores de computadora de por medio. Se sataniza la herramienta, como sucede en tantos otros ámbitos, para justificar la decadencia de nuestros sentimientos. Hace unos días, en una reunión grupal hablábamos de esto con el tema de Facebook como fondo. El señor "C" decía que sólo utilizaba el correo electrónico, que no tenía blog ni estaba en ninguna red social, ni tampoco usaba ningún servicio de mensajería instantánea. Pero él decía que era porque entonces no le iba a quedar tiempo para hacer otras cosas que él prefería, como leer o escribir. Incluso dijo que muchos correos electrónicos los borraba sin leerlos, obviamente discriminando según el asunto y quedándose con los que le parecían interesantes o importantes, y argumentaba que era una intromisión el que sus familiares y allegados le obligaran a leer cosas que él no había elegido. Tal vez no dijo esto exactamente así, muy probablemente estoy aderezando sus palabras con algo de mi propia interpretación de sus motivaciones, que no tiene por qué ser fidedigna. Pero iba por ahí la cosa. La joven "T" mencionaba un estudio hecho por el MIT en el que habían llegado a la conclusión de que las relaciones virtuales hacían que la gente perdiera la capacidad de empatía. Y mencionaba como ejemplo que una persona podía poner en su Facebook que estaba triste y que otra pasaba, le dejaba un comentario de ánimo y se olvidaba de todo, siguiendo con su vida.
No niego que "T" tenga razón. Y por supuesto jamás negaré la autoridad del MIT (aunque sería interesante ver cuál fue la metodología del estudio, para entender bien el ámbito de aplicación de las conclusiones; si alguien sabe dónde puedo leer de eso, que me diga). Pero me voy preguntando si aquí estamos estableciendo una relación de causalidad adecuada. Decimos que la red hace que la gente se involucre menos. ¿No será más bien que la red permite que la naturaleza de la gente sea más visible? Yo creo firmemente, en base a mis experiencias, que la red sólo potencia la verdadera naturaleza de cada persona, gracias a la distancia física. Pongo un ejemplo. Si esta hipotética persona que pone en su Facebook que está triste es amiga de alguien que no es por naturaleza muy empático (de egoístas está lleno el mundo, y yo creo que el egoísmo es más común, a diferentes niveles, que la generosidad desinteresada), la distancia que nos da la red es una excusa perfecta para seguir adelante sin darle apoyo real a la amiga triste. Cuando ella se planta delante de él con lágrimas en los ojos, lo menos que se espera es una reacción, una palmada en la espalda, que él la oiga, que le dé palabras de aliento. Se vería muy mal que él la deje sumida en llanto y siga su camino silbando una alegre melodía. Pero tras el monitor nadie lo ve sonriendo o cantando. Es más fácil cumplir el papel social impuesto a través de la red, cuando la otra persona en verdad no nos importa. Pero si él siente algo por ella buscará la manera de ayudarla, incluso si están a miles de kilómetros de distancia. Depende de la naturaleza de la persona, depende de la relación que haya entre ambas... y depende también de otras circunstancias externas (no es el mismo apoyo el que yo le doy a una persona que está triste porque le chocaron el carro cuando yo estoy en casa tranquila que cuando tengo a un familiar enfermo de muerte).
(continuará...)
No niego que "T" tenga razón. Y por supuesto jamás negaré la autoridad del MIT (aunque sería interesante ver cuál fue la metodología del estudio, para entender bien el ámbito de aplicación de las conclusiones; si alguien sabe dónde puedo leer de eso, que me diga). Pero me voy preguntando si aquí estamos estableciendo una relación de causalidad adecuada. Decimos que la red hace que la gente se involucre menos. ¿No será más bien que la red permite que la naturaleza de la gente sea más visible? Yo creo firmemente, en base a mis experiencias, que la red sólo potencia la verdadera naturaleza de cada persona, gracias a la distancia física. Pongo un ejemplo. Si esta hipotética persona que pone en su Facebook que está triste es amiga de alguien que no es por naturaleza muy empático (de egoístas está lleno el mundo, y yo creo que el egoísmo es más común, a diferentes niveles, que la generosidad desinteresada), la distancia que nos da la red es una excusa perfecta para seguir adelante sin darle apoyo real a la amiga triste. Cuando ella se planta delante de él con lágrimas en los ojos, lo menos que se espera es una reacción, una palmada en la espalda, que él la oiga, que le dé palabras de aliento. Se vería muy mal que él la deje sumida en llanto y siga su camino silbando una alegre melodía. Pero tras el monitor nadie lo ve sonriendo o cantando. Es más fácil cumplir el papel social impuesto a través de la red, cuando la otra persona en verdad no nos importa. Pero si él siente algo por ella buscará la manera de ayudarla, incluso si están a miles de kilómetros de distancia. Depende de la naturaleza de la persona, depende de la relación que haya entre ambas... y depende también de otras circunstancias externas (no es el mismo apoyo el que yo le doy a una persona que está triste porque le chocaron el carro cuando yo estoy en casa tranquila que cuando tengo a un familiar enfermo de muerte).
(continuará...)





En lo personal a mi se me hace facil llevar una vida sincronizada en mi virtualidad y egoista en mi realidad. Yo soy de los que escucho musica a toda mecha en la calle y comparto esa misma musica en las redes sociales...
Estoy de acuerdo contigo. Yo sí frecuento las redes sociales, tengo mi blog, soy usuario de Facebook, y tengo amigos tanto aquí, en lo virtual, como en el mundo real, por llamarlo de alguna manera. No creo que haya perdido mi empatía natural de ninguna manera. Es más, pienso que esa empatía natural es precisamente la que me ha hecho abrirme a las experiencias de carácter virtual.
Por cierto, no sé si te lo había dicho, pero me encanta cómo te ha quedado el blog.
Me parece que el asunto de las redes sociales muchas veces es discutido bajo prejuicios y miedos que poco tienen que ver con la preocupación por una supuesta "deshumanización".
Detrás de los argumentos de que las redes sociales (y voy más allá, de las posibilidades que ofrecen las "nuevas tecnologías") desensibilizan a las personas o que son fachadas de poderosas y oscuras corporaciones que sólo buscan atraparte con la campaña de turno, está el miedo a aproximarse hacia un estilo de vida que asocian con una cultura "banal" y "egoísta".
Según esos argumentos (para mí, prejuicios), toda forma de comunicación que ofrezcan las nuevas tecnologías será mala y es mejor no acercarse, no conocerla, rechazarla a priori e incluso invitar a rechazarla.
Facebook es el objetivo más claro contra el que apuntan sus miedos. Facebook "hace menos humanas y más distantes a las personas". Pero creo que si una persona no le importa lo que coloque una chica triste en su estado menos le importará si se lo comenta en persona; o quizá, cuando lo haga, la otra persona finja que le importa (de la misma manera que le colocaría una carita triste o le dejaría escrito una frase linda en su estado). ¿Esa persona hipócrita es entonces más humana y cercana? Si una persona le importa poco lo que le pase al prójimo no es porque se la pase metido todo el día en Facebook. Es porque simplemente no le nace.
Por el contrario, las redes sociales, los blogs y las nuevas tecnologías en general han servido para acercar a personas afines, estableciendo un nuevo modelo de relaciones humanas. Particularmente, tengo un blog, y gracias a él he establecido contactos con muchas personas, algunas a quienes incluso he llegado a conocer en persona, logrando formar buenas amistades que perduran hasta hoy.
Ya esperaré la segunda parte de esta entrada.
Ya en una entrada anterior mencioné que a veces he llegado a pensar que se critica lo que no se entiende, como una especie de ¿envidia? por el disfrute ajeno. Pero supongo que cada cabeza es un mundo.
"¿No será más bien que la red permite que la naturaleza de la gente sea más visible? Yo creo firmemente, en base a mis experiencias, que la red sólo potencia la verdadera naturaleza de cada persona, gracias a la distancia física."
Estoy absolutamente de acuerdo contigo. En la red siplemente "cortamos" la comunicación con alguien que no nos interesa, mientras que en el mundo real lo toleras o soportas. Igualmente compartimos ideas, sentimientos y emociones que son más difíciles de expresar.