viernes, 24 de diciembre de 2010

Los 12 días de Navidad de Tanis


En el día de Navidad mi mami me regaló...
un gran beso de amor

En el día de Navidad mi mami me regaló...
2 compoticas
y un gran beso de amor

En el día de Navidad mi mami me regaló...
3 sopitas,
2 compoticas
y un gran beso de amor

En el día de Navidad mi mami me regaló...
4 casabitos,
3 sopitas,
2 compoticas
y un gran beso de amor

En el día de Navidad mi mami me regaló...
5 teteritos,
4 casabitos,
3 sopitas,
2 compoticas
y un gran beso de amor

En el día de Navidad mi mami me regaló...
6 abracitos,
5 teteritos,
4 casabitos,
3 sopitas,
2 compoticas
y un gran beso de amor

En el día de Navidad mi mami me regaló...
7 meciditas,
6 abracitos,
5 teteritos,
4 casabitos,
3 sopitas,
2 compoticas
y un gran beso de amor

En el día de Navidad mi mami me regaló...
8 cariñitos,
7 meciditas,
6 abracitos,
5 teteritos,
4 casabitos,
3 sopitas,
2 compoticas
y un gran beso de amor

En el día de Navidad mi mami me regaló...
9 cuentitos,
8 cariñitos,
7 meciditas,
6 abracitos,
5 teteritos,
4 casabitos,
3 sopitas,
2 compoticas
y un gran beso de amor

En el día de Navidad mi mami me regaló...
10 peluchitos,
9 cuentitos,
8 cariñitos,
7 meciditas,
6 abracitos,
5 teteritos,
4 casabitos,
3 sopitas,
2 compoticas
y un gran beso de amor

En el día de Navidad mi mami me regaló...
11 mariposas,
10 peluchitos,
9 cuentitos,
8 cariñitos,
7 meciditas,
6 abracitos,
5 teteritos,
4 casabitos,
3 sopitas,
2 compoticas
y un gran beso de amor

En el día de Navidad mi mami me regaló...
12 pelotitas,
11 mariposas,
10 peluchitos,
9 cuentitos,
8 cariñitos,
7 meciditas,
6 abracitos,
5 teteritos,
4 casabitos,
3 sopitas,
2 compoticas
y un gran beso de amor

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Nunca ayudes a tus amigos

Mi papá siempre se quejaba de que cada vez que ayudaba a alguien, esa persona acababa odiándolo. Y también se quejaba de que no le agradecían, pero esto palidece ante lo otro. Yo, en cambio, siempre pensé que su problema era que, como esperaba el agradecimiento de la gente, se decepcionaba al no recibirlo, y los trataba mal (es que él trataba mal a todo el mundo), y por eso la gente acababa enfadada con él, con un enfado que debía ser mayor que el hipotético agradecimiento que podrían haber sentido.

Por eso, cuando yo ayudo a alguien, no espero ni siquiera que me den las gracias. Sé que el hecho que no lo expresen no significa necesariamente que no lo sientan. Además, si uno realmente quiere ayudar, lo hace por el puro gusto de hacerlo, no para esperar retribución alguna. Y mi naturaleza es generosa, yo no me quedo quieta cuando alguien necesita algo y yo puedo apoyarlo. Hubiera pensado que eso bastaría para ser feliz.

Pero no.

Porque resulta que cuando ayudo a la gente, a pesar de nunca recordarles el hecho, a pesar de no esperar reacción alguna, a pesar deseguir siendo igual que antes con esas personas... también acaban odiándome.

Debe ser que la gente se siente humillada (aunque sea de forma inconsciente) cuando recibe ayuda. Y odian a quien los humilló de esa manera.

En mi trabajo hay una gente que pasó por una crisis con un compañero de trabajo, problemático, mal trabajador, que enrareció el ambiente de forma terrible. Ellos no querían trabajar con Mr. Problemas. A mí y mi grupo más cercano de trabajo no nos afectaba. Pero creíamos en la unidad, y los apoyamos. Yo misma encabecé ese apoyo, que al final no rindió los frutos esperados en el tiempo deseado. Traté de ayudarlos por todos los medios, y cuando se vio que era imposible que lo reasignaran, entonces traté de hacer que todos pudieran hacer su trabajo sin interferirse mutuamente. No me apoyaron; de hecho, ni siquiera me dejaron. Más adelante dejaron de hablarme y resolvieron la cosa ellos solos y de mala manera (aunque la resolvieron). Hoy por hoy no ven que hice tanto y me arriesgué mucho por ellos, y ayer me echaron en cara un montón de cosas, como si les hubiera hecho algún daño.

Supongo que ellos preferían seguir teniendo excusa para quejarse de su sufrimiento, y mi ayuda se las quitaba.

La verdad no entiendo ese mecanismo.

Pero sí saco una enseñanza de todo esto: nunca ayudes a tus amigos, ayuda sólo a tus enemigos.

martes, 14 de diciembre de 2010

Grinch

El mejor antídoto para no convertirse en un grinch es ser padre reciente.


Y yo añado que la mejor forma de convertirse en grinch es trabajar con mi jefe y con los [CENSORED] de mis compañeros de unidad. >:-(