jueves, 27 de octubre de 2011

Diagnóstico

Ayer fui al médico. Chequeo anual. La presión arterial, bien. Los resultados de los exámenes de sangre, bien. Todo aparentemente en su lugar y bajo control. Pero le llevé al doctor algunos problemas que quería discutir con él.

Me duelen las articulaciones, específicamente el lado izquierdo de la cadera y el tobillo izquierdo, casi desde el día que quedé embarazada. No es permanente, pero cuando viene es lo suficientemente intenso como para hacerme caminar cojeando (si es la cadera) o para hacerme caer (si es el tobillo). Él me preguntó si había ido a ver al traumatólogo, le dije que no, que esperaba que él me dijera a qué especialistas debía visitar. Además, para ir con un médico desconocido, prefiero que me lo recomiende él (sus recomendaciones siempre me han gustado). Al final no volvimos a tocar el tema, porque lo que le conté luego resultó más importante, y en medio de todo eso se nos olvidó.

Subí 4 kg de peso en el último año. Tengo 12 kg más que antes de salir embarazada. Y 16 kg más de cuando me casé, pero esto último no es relevante. Tengo sobrepeso, no estoy obesa, pero (en palabras de él) si no me cuido acabaré sufriendo de obesidad, con todos los problemas de corazón que eso me traerá. ¡Como si no me cuidara! Dieta de hambre y ejercicio fuerte durante cinco meses no sirvieron para nada, así que al final me decepcioné. Él me había mandado a hacer exámenes tiroideos, ya que podría ser hipotiroidismo inducido por el embarazo, pero uno de los dos no estaba listo y el otro salió normal. Basándose en el último, consideró que mi problema era nutricional y me envió con una nutricionista clínica. Bueno, esperaremos al lunes el resultado del otro examen. Toda la vida he mantenido controlado mi peso con dieta y ejercicio, y no sé por qué esta vez no debería suceder igual. Ya se verá.

El problema realmente importante es mi depresión. Los síntomas de la depresión son los siguientes: estado de ánimo irritable o bajo la mayoría de las veces; pérdida de placer en actividades habituales; dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño; cambio grande en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso; cansancio y falta de energía; sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa; dificultad para concentrarse; movimientos lentos o rápidos; inactividad y retraimiento de las actividades usuales; sentimientos de desesperanza y abandono; pensamientos repetitivos de muerte o suicidio. La baja autoestima es común con la depresión, al igual que los arrebatos repentinos de ira y falta de placer en actividades que normalmente lo hacen feliz, entre ellas, la actividad sexual. Son once síntomas tipificados. Las depresiones se clasifican en cuatro tipos según su gravedad: distimia (crónica y muy leve), atípica (sólo se presentan trastornos del sueño y de la alimentación), menor (si se presentan menos de cinco síntomas y estos desaparecen espontáneamente antes de dos semanas) y mayor (si se presentan al menos cinco de los síntomas). Yo tengo todos menos uno (les dejo adivinar cuál es el que no tengo). La depresión mayor no se cura sola, pero tuve que sufrirla durante un año y medio para darme cuenta yo misma de esta verdad.

Ahora sé que necesito ayuda y estoy dispuesta a buscarla y a aceptar la forma en la que ésta deba presentarse. Ya tengo el nombre de un psiquiatra recomendado por mi médico de confianza y me dispongo a hacer una cita. Hoy comienza mi camino hacia la liberación.

Una observación: cuando uno ve la depresión desde afuera no parece tan mala como realmente es; quien no lo ha vivido, puedo asegurarlo, no tiene idea de lo que es esto. No es divertido. No es ni siquiera soportable. Y luego de un año y medio en esto puedo decir, sin pecar de soberbia, que soy una verdadera heroína por no haber mandado toda mi vida a la mierda. Lo digo hoy, aún deprimida, en este lugar, para poder volver cuando esté sana y leerlo y recordar lo que sentía en este momento. Mi mayor deseo es volver aquí y pensar que esto me es ajeno, que nunca lo viví, que nunca deseé las cosas que deseo hoy...

Y una aclaratoria: siento que estoy hablando sola en una habitación vacía; si hay alguien por aquí leyendo esto, me parece que está oculto en las sombras o tal vez es que mi enfermedad me ha cegado. Pero no importa, porque esto no lo estoy escribiendo para ustedes; en realidad lo hago para mí, porque escribir es terapia y las letras curan más que las lágrimas.

13 han opinado:

Vladimir Vasquez dijo...

Lo bueno es que te estás dando cuenta de lo que te está pasando.
Porque cuando uno se encuentra en ese estado tiene una capacidad para "razonar" las locuras mas grandes.
Recuerdo que yo solía mirar las sogas con las que me iba a colgar y miraba las vigas para ver ¿cual sería la mas cómoda para que me bajaran después de colgado? (tan considerado).

Y solía razonar, que a mi familia a la larga le saldría mejor sufrir mi muerte una vez, antes que tener que seguir aguantando mi insoportable presencia.

Lo bueno fue que en ese entonces tuve familiares y amigos que supieron entenderme, que supieron hacerme entender, y hacerme ver lo que me estaba pasando.

Creo que una de las cosas que mas me ayudó entonces fue cuando comencé a practicar TaiChi; quizá fue un efecto placebo, no lo sé, pero ciertamente, la primera clase de TaiChi marcó para mí el comienzo del final de mi depresión.

Quizá suene loco lo que te voy a decir, pero cuando uno está en una depresión, tiene una forma de razonar, o de pensar diferente, y por eso mismo tal vez tenga la habilidad de plasmar ideas que otras personas no pueden.

¿Qué te parecería plasmar la visión terrible que tienes del mundo en este momento en un proyecto creativo? Por ejemplo escribir una historia de una distopia; pero al mismo tiempo imaginar a un personaje capaz de salir de ese mundo terrible (como para no deprimirte aún mas con tu propia creación).

Bueno, allí te dejo esa idea. Como te digo, lo mejor es que te estás dando cuenta de lo que te está pasando y que tienes el deseo y la voluntad de salir de ese estado. Estoy seguro que lo vas a lograr :)

Juan RRR dijo...

Si escuchamos.

Poco te puedo ayudar, escasa es mi experiencia con la depresión, pero estoy seguro de que ese bicho peluo que te acompaña será un buen apoyo. Suerte y pa'lante.

Algo si te puedo decir, ese dolor de la pierna puede ser una hernía discal, a pesar de la terapia igual deberías visitar al traumatologo.

Denise Nader dijo...

Querida Susana:
Nos conocimos recién, pero por lo poco que pude ver de ti, eres una persona cálida y muy fuerte, generosa y brillante.
Sé bien que, en momentos como este, esas palabras, en lugar de ayudar, a veces nos hacen sentir más mal, porque no podemos evitar pensar "pero a pesar de todo eso, estoy deprimida, ¿qué está mal conmigo?"
Creo que buscar ayuda profesional es una decisión necesaria y difícil, pero vas a ver que pronto te sentirás mejor. Al comienzo cuesta mucho, a veces una medicación no funciona y te mandan otra, es un proceso largo pero resulta y vale la pena.
He pasado por depresiones muy severas y admiro lo que estás haciendo, es muy difícil pedir ayuda o decirle a los demás cómo te sientes. Pero quiero decirte, de todo corazón, que no estás sola, aunque te sientas así. Cuenta conmigo, aunque sea a la distancia, para lo que necesites, cuando lo necesites.
Te mando un abrazo muy grande.

nestordarius dijo...

Fuerza, Su. Hablar y contar y poner en palabras tanto lo malo como lo bueno es lo indicado. Cuando llamas a las cosas por su nombre, dejan de ser aterradoras, son identificables, pierden el poder de lo oculto e incierto. Está en tus manos, sí, pero al hablar, otros te las sontendremos cuando sea necesario. No me aflojes, carajo. Te quiero mucho, y contá conmigo. Un beso ;-)

Ermanno Fiorucci dijo...

Susana, ahora sí me estás preocupando. ¿Te gustaría hablar de eso conmigo? Si te provoca y lo deseas, escríbeme al privado y cuéntame lo que quieras... de repente tengo algún chiste que te haga reir... Abrazote
Ermanno

Joseín Moros dijo...

Hola Susana,
sigue escribiendo, te leerè en silencio.
Como escritor eres muy importantes para mi.

Jhon War dijo...

Tengo el defecto de parecer poco empatico, quiza lo soy. No soy bueno dando palabras de animo por mas preocupado que este, solo sé escuchar y no sé que tan útil sea eso. Va a parecer que digo esto solo por darte animo, pero en realidad, es la situacion la que me anima a hacerlo. Yo la quiero mucho madrina, echele enjundia y si de algo puedo ser util cuente conmigo

Indianred dijo...

Estoy aquí, Suss. Ya sabes que cuentas conmigo. Un abrazo

M.C. dijo...

¡Qué cosa! No me imaginaba que estuvieras viviendo algo así! Ni de lejos. Mi experiencia con la depresión es nula, si conozco el stress. Siento impotencia, por la distancia y por mi falta de conocimiento para dar una mano. En los moentos dificiles de mi vida terminé aferrandome a algo. Algo personal e intimo. Mío. Ya sabes, el dibujo, mis historias. Ellas siempre me rscataron. Norah, mi mujer, me auxilia siempre dandolo todo por mi. Muchas veces ni sé como retribuir. Yo creo que hay mucho en vos para reanimar el fuego interior. Los pensamientos depre, nunca ayuda y hay que ver hasta que punto son reales en nuestra existencia, es jodido para los que tenmos imaginación, puede jugarnos en contra. Todos los caminos llevan a la liberación de que somos ignorantes, que no sabemos cuanto tiempo tenemos y que todo es maravilloso en definitiva. Como en ese final de Blade runner. Yo no tuve una infancia ejemplar, no tengo una familia que me aprecie, no tengo dinero. Solo una mujer que me ama y unos gatos que me adoran. No sé si soy feliz, pero todos los días tengo un momento de eso, aunque sea pequeño. Muchas cosas que nos superan o creemos que nos superan pueden convertirse en una anecdota por el día de hoy. Te quiero mucho Susana. Lo mejor para ti.

Case (Martin Casatti) dijo...

Su:
De más está decir que no sabía que estuvieras atravesando esta difícil situación.
Creo que el paso más importante ya lo has dado, reconocer que necesitas ayuda y buscarla.
Quizá el segundo paso es este mismo, que tus amistades y seres queridos sepan por lo que estás pasando. Es cierto que de las personas fuertes no se espera que tengan problemas, y quizá por eso mismo el explicar tu problema de esta forma es importantísimo.
Ahora lo que resta es seguir los pasos, clínicamente, para tu recuperación.
Por otro lado, y paralelamente, no despegarte de tus amistades, que serán tu apoyo durante todo el proceso. Contame como uno de los incondicionales y decime, sin reservas, de que forma puedo ayudarte, aunque sea prestando un oído atento para tus pensamientos.
Que te mejores.

Susana Sussmann dijo...

Gracias por tomarse el tiempo de dejar un comentario...

Nélida Magdalena Gonzalez de Tapia dijo...

Hola Su, te entiendo perfectamente.Es como si me mirase en un espejo, sufro hace años de depresión, lo que me lleva a pensar cosas raras. A veces lo intenté, pero no vale la pena. Cuando además me agarran ataques de pánico no sé que hacer con mi cuerpo.Con respecto al hipotiroidismo,también lo padezco. No sé que estudios te realizaron, pero en uno común a veces no sale, hay que hacer uno más profundo de hormonas. Si llegase a salir positivo, no es lindo pero sí controlable. Un medicamento una vez al día y listo. Ojo que el hipotiroidismo trae nucho de lo que decís.Ya te digo leí lo que escribiste y es como si fuese yo la que relataba.Con lo de la depre es jodido en el sentido de que no hay un papel, un análisis que diga el grado de lo que sentís. En consecuencia por o general la familia no entiende lo que estás pasando. Espero no sea tu caso.Para finalizar te diría que la terapia ayuda bastante,al menos le contás a alguien que te puede entender.Para finalizar,mi mail está a tu disposición, creo que no hace falta aclararlo.
PD: No me tilden de mala onda, sé perfectamente que solamente con que te digan que te pongas fuerte no sirve ( por propia experiencia). Hay que ser realistas y sugerir que no abandone ningún tratamiento. Un abrazo gigante.
Neli.

fernando dijo...

Te quiero, Su. Ya no estoy en virtual con lo de la feria. Acá estamos. Te tomo de la mano.