lunes, 31 de octubre de 2011

En defensa de Halloween

Lo que hoy conocemos como Halloween o Noche de Brujas tiene su origen en la festividad celta de Samhain, pero se cree que tiene sus raíces también en dos festividades romanas. Una de ellas es la fiesta de Pomona, la diosa romana de las frutas y semillas, la que tradicionalmente presenta la cornucopia o en su defecto una bandeja llena de frutas, en una mano, mientras sostiene una hoz en la otra. Pomona es una diosa que regía el mes de septiembre, ya que era en ese mes que en Roma maduraba la fruta. La otra festividad que algo ha aportado al Halloween de hoy en día es la Parentalia, una festividad que rendía culto a los parientes fallecidos. Era algo así como un homenaje a los ancestros. Esta festividad se llevaba a cabo en febrero, pero es su sentido el que permeó hacia Halloween, así como la fecha de la fiesta de Pomona tuvo mayor influencia. En Parentalia se hacían ofrendas de alimentos y vino a los ancestros, y era una fiesta esencialmente familiar. El mexicano Día de Muertos, que se celebra el 2 de noviembre, se parece mucho a esta celebración romana, guarda el mismo sentido y conserva bastante de su simbología.

Pero es de Samhain que voy a hablar, ya que de aquí provienen la mayoría de los elementos que hoy en día se asocian con Halloween. Samhain celebraba el final del verano y de la cosecha (de ahí la relación con Pomona). Los celtas habitaron lo que hoy es Escocia e Irlanda, aunque la verdad llegaron a todo el norte de Europa: en Galicia, por ejemplo, sobrevive mucha simbología celta, y el trisquel de origen celta en una imagen que encontrarán en todas partes (sobre todo en las turísticas, léase, recuerdos, franelas y similares). Por cierto que Trisquel es el nombre de uno de los varios cafés donde se suele reunir el grupo de frikis de la CF de Gijón, y lo visitamos con Rodolfo Martínez y novia y Gorinkai y novia. Lo más parecido a la Tertulia de CF de Gijón se hace en el Trisquel. 

A lo que iba. En Samhain se hacían muchas cosas, pero la que es de interés aquí es que los sacerdotes druidas hablaban, en estas fechas, con los ancestros. Creían que en esa fecha los antepasados venían a la tierra a visitar a sus descendientes y sus antiguas moradas. Era una noche en la que los muertos recibían autorización para caminar entre los vivos. Y los vivos, para mantenerlos de buen humor, les dejaban ofrendas de alimentos y bebidas en las puertas de las casas. Ya en aquellos días se hacían linternas vaciando grandes nabos y poniendo velas en su interior (las calabazas las introducirían más adelante los irlandeses). Estamos hablando de una cultura que se remonta a fechas tan antiguas como 1200 AC y que murió (o más fue aplastada) a la llegada del cristianismo. (La llegada del cristianismo a territorio celta es lo que enmarca las leyendas artúricas.)

Una vez llegado el cristianismo, éste declaró toda festividad no cristiana como herética, y fiel a su costumbre la hizo desaparecer por el método de la sustitución: fue cuando se impuso la festividad de Todos los Santos. El nombre Halloween proviene de esto: All-Hallow's-Eve, víspera de Todos los Santos. 

La fiesta de hoy ha perdido todo su origen. Y tenemos entonces una mezcolanza de cosas de muy variados orígenes que la gente hace por el mero hecho de que es divertido. Sabemos que el ser humano no necesita más que una excusa para hacer una fiesta. Así, en Estados Unidos, que es la influencia que más cercana tenemos gracias de cine y televisión, asocian Halloween con las linternas de calabaza con caras temibles, herencia celta e irlandesa; con disfrazarse (originalmente, de fantasmas) y pedir dulces, para representar a los ancestros y las ofrendas de alimentos que se les dejaba para mantenerlos contentos (dulce... o truco); con que la línea entre el Más Allá y la tierra se difumina, recordando que es la única noche que a los muertos se les permite volver; con gatos negros y brujas y murciélagos, vampiros, zombies y monstruos, porque en la Edad Media las brujas hacían rituales en Samhain e invocaban a Satanás y hacían aquelarres y se transformaban en gatos negros, agriando la lecha y haciendo que las vacas parieran becerros deformes, y así, si hay fantasmas y brujas y gatos negros, también debe haber monstruos, vampiros, demonios, zombies, esqueletos e incluso extraterrestres malvados (que hoy en día ya se mezcla todo).

Y yo digo, en vez de quejarnos tanto de las influencias externas y de las celebraciones foráneas, es mejor aprender de ellas y así nos daremos cuenta de que toda festividad moderna es una mezcla de muchas otras y que la globalización que tanto molesta a algunos nacionalistas hoy en día, ya existe desde antes que naciera Jesucristo. Y, a fin de cuentas, tomar lo bueno, y dejar de lado lo que no nos guste, y respetar que al prójimo sí pueda gustarle.

Yo, por lo pronto, extraño pasar en vela la noche de Halloween, disfrazada de vampiresa, con mi grupo de rol todos vestidos de negro (loquitos que estamos, ¿no?), las luces apagadas, jugando a la luz de las velas o incluso en la más absoluta oscuridad, una partida de rol de La Llamada de Cthulhu o de Aquelarre o de Kult o de cualquier juego de rol ambientado en las películas de horror, con Aleksander levantándose para explicar lo que su personaje va a hacer a continuación para investigar ese extraño sonido que se escucha en el sótano, con mi gato (negro, of course) rozándole en ese momento la pierna, y el pobre hombre saltando del susto. O a Pedro nervioso de que la TV se fuera a encender sola en medio de la noche en estática y que se abriera un portal infernal en la pared frente a nosotros. 

Halloween es mi fiesta. Me gusta el género de horror, en libro y en película, me gusta el tema del vampiro (pero el depredador, no el escarchado romántico), me gustan las caminatas zombies, me gustan las decoraciones estilo cementerio. Me gusta Halloween, me gusta porque es la excusa perfecta para dejar volar la imaginación en un ambiente que me agrada.

Así que para aquellos que comparten mi interés,

Happy Halloween!!!

2 han opinado:

Thato dijo...

Yo también lo extraño Sue, el pobre Rafa está cogiendo polvo en mi carpeta y de vez en cuando, sólo de vez en cuando, recuerdo lo de la tele (casi siempre porque escucho el zumbido característico que asociamos a la tele) y siento miedo de nuevo...

Justo ayer comentaba que una de las cosas que no me gustaba de Halloween es que me faltaba mi partida de Cthulhu hasta que cayéramos dormidos =)

Anónimo dijo...

YO NO ME METO MUCHO POR QUE LO QUE LEEO,ESCUCHO O VEO ME ACURDO Y SI ES DE TERROR NI AL VECINO VOY JAJAJAJA, EN SERIO Y BUE SIENTO MUCHO MIEDO........ ;)