sábado, 1 de octubre de 2011

Reto de los 30 libros, día 29

Un libro que te hayas robado

"Introduction aux idées fondamentales de la mécanique quantique. les outils mathématiques de la mécanique quantique. les postulats de la mécanique quantique. application des postulats à des cas simples : spin 1/2 et systèmes à deux niveaux. l'oscillateur harmonique à une dimension. propriétés générales à des moments cinétiques en mécanique quantique. particule dans un potentiel central. atome d'hydrogène."
--Claude Cohen-Tannoudji, Bernard Diu y Franck Laloë, en "Mécanique quantique"

Otro día con trampas. Nunca me he llevado un libro sin pagar de una tienda, ni sin permiso de la casa de alguien. Alguna vez he tomado un libro del escritorio de alguien en la sala de lectura, sin permiso, pero me he quedado leyendo allí mismo y lo he devuelto al llegar su dueño. Recuerdo haber empezado a leer por este medio un libro divulgativo de física que hablaba de mecánica cuántica usando el cuento de Alicia en el país de las maravillas, y que jamás pude localizar para hacerme con una copia. Se titulaba... ah, sí, "Alice in quantumland". También por este medio leí "Del amor y otros demonios" de Gabriel García Márquez. Pero esto no es robar.

Tampoco considero haber robado los dos libros que me prestaron y nunca devolví. La devolución fue imposible por diversas razones (que incluyen el no haber mantenido el contacto con los respectivos dueños). Además, es una especie de balance kármico por los libros que yo he prestado y jamás he vuelto a ver.

Así que voy a estirar el concepto de robo hasta su máximo. Todo comenzó con un tipo allá en la universidad que había empezado a estudiar física y luego se cambió de carrera. En su momento había comprado los dos tomos del Cohen-Tannoudji de mecánica cuántica, en francés, su idioma original. En tapa dura. Bellos ejemplares. Años después, cuando yo estaba estudiando mecánica cuántica y esos libros ya no se conseguían en ninguna parte y los que estábamos viendo el curso competíamos a ver quién lograba sacar de la biblioteca el único ejemplar que había, este señor decidió que sus libros de física le estaban estorbando en casa y quiso venderlos. Yo me enamoré de esos dos Cohen-Tannoudji y corrí a preguntarle en cuánto los vendía. Yo hubiera pagado mucho por ellos. Me dijo un precio irrisorio. Hice un esfuerzo sobrehumano por no abrir los ojos como platos y mantener cara de póker. Le dije que me parecía bien. Y me alejé caminando despreocupadamente. Cuando dejó de verme, arranqué a correr hasta el cajero automático para sacar el dinero y pagarle y quedarme con esos libros antes de que (1) alguien más se los comprara, o (2) alguien le hiciera ver que los estaba regalando. De alguna manera, le robé. ¿Qué habrá sido de su vida?

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