miércoles, 2 de noviembre de 2011

Día de Muertos visto por una turista

Altar de muertos
La catrina de José Guadalupe Posada
Hoy es Día de Muertos. En México se celebra esta festividad como homenaje a los antepasados. Se dice que era costumbre en el pasado ir al cementerio a comer y festejar en compañía de los parientes muertos, desenterrar los huesos y acomodarlos en un montoncito para que ellos puedan sentarse a nuestro lado. Era momento de alegría, vivos y muertos compartiendo juntos, comiendo y bebiendo. Hoy en día la costumbre de desenterrar los huesos se ha perdido, aunque me contaron que aún queda un pueblito que sigue fiel a ello. 

Calaveras de azúcar
Lo que sí se mantiene es la creencia de que los ancestros vuelven a pasearse entre sus parientes vivos en este día, que debe ser alegre. Por ello los vivos hacen altares en honor a sus parientes muertos, o bien en honor a personalidades si es que no tienen parientes, altares coloridos (cada color tiene un significado distinto) en los que se ponen los alimentos y las bebidas que fueran los favoritos del muerto, así como otros elementos decorativos o funcionales que les hubieran gustado. El altar es para el muerto, no para el vivo que lo hace ni para el vivo que lo mira. No suelen faltar en los altares mazorcas de maíz, chiles secos ni tequila. Pero, ojo, en Día de Muertos los vivos no beben alcohol: es una falta de respeto para con los muertos. Los alimentos del altar tampoco se tocan: son para el muerto. 

Papel picado
Hay otras costumbres asociadas al Día de Muertos, como la obligada visita al cementerio, aunque se hace con ambiente festivo. O el pan de muertos, que es un pan dulce redondo con un adorno en su parte superior que representa dos tibias y un cráneo, y cuyo consumo se asocia con la comunión con tus muertos. (Por cierto, el pan de muertos es riquísimo.) O el papel picado, que son grandes adornos hechos de papel de seda en los que se recortan figuras alusivas a la muerte, de colores vivos y que se usan para decorar paredes y techos. O las calaveras de azúcar que se regalan unos a otros, como una forma de tomarnos la muerte con humor. O las calaveras, pequeños versos de métrica y rima libres que suelen hacer bromas al respecto de la muerte de nuestros amigos o de personajes famosos. O los alebrijes, grandes figuras monstruosas de vivos colores hechas con materiales de desecho que adornan las calles. Se dice que Pedro Linares, un artesano, tuvo un sueño en el que los alebrijes se le aparecieron y al despertar los construyó con papel maché, creando así lo que se convertiría en una tradición mexicana.
Alebrije
Así es como yo vi el Día de Muertos cuando estuve en México. 


4 han opinado:

Broadcast by Absalón dijo...

Hola Sus.
Que buen recuerdo con la foto. Capturaste muy bien esta tradición.
Un abrazo.

Mauricio Absalón

Susana Sussmann dijo...

Yo también guardo buenos recuerdos de ese Día de Muertos en particular. :-)

(¡Que se repita! ¡Que se repita!)

Anónimo dijo...

Sí que se repita

Juan Guerra

Luciana dijo...

Bueno, qué costumbre divertida, el día de los muertos. Me gusta cuando viajo a cada país ver cuáles son los días qe ellos tienen propios y que todo el mundo se anima a seguilrlos con lo que haya que hacer. El año pasado por ejemplo viajé a Argentina. Estuve en todos lados, principalmente en Recoleta que es donde yo vivía. Bueno, parece que el 28 de diciembre ellos tienen un día llamado "el día de los inocentes" donde se supone que uno el haga bromas (pesadas) a cualquiera que se le cruce. Lo gracioso fue ver que hasta los diarios se sumaban y sacaban portadas con noticias increibles y después en la página siguiente decía "caíste! feliz día de los inocentes". Fue muy divertido!
Luli