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| ¡Prepárate, mundo, porque estoy de vuelta! |
Ayer, luego de tres semanas, me tocaba cita con el psiquiatra. Él me había pedido que llevara a Carlos para explicarle que lo que yo tenía era una enfermedad y no la consecuencia de nada que fuera responsabilidad suya o mía. También me había pedido que le llevara los resultados de los exámenes de tiroides. Los resultados de estos exámenes fueron normales, así que no tengo hipotiroidismo. (¿Entonces por qué cuernos el sobrepeso que no se va con dietas de hambre ni ejercicios agotadores?) Los efectos del medicamento que me mandó fueron excelentes. Desde el tercer día yo empecé a notar el cambio. Estuve leyendo que este tipo de antidepresivo funciona manteniendo elevados los niveles de serotonina en el cerebro. Las neuronas usan la serotonina como mensajero entre ellas, y una vez que el mensaje es entregado, la serotonina es reabsorbida por la neurona. Este antidepresivo evita que la serotonina sea reabsorbida, con la consecuencia de que los niveles suben y uno se siente menos deprimido. Tras tres semanas de tratamiento, me siento feliz. Ya no veo las cosas de forma distorsionada como antes. Ya no veo agresiones donde no las hay (pero sí veo las agresiones reales, así que no crean que pueden aprovecharse de mí ahora, ¿ok?). Aunque sé que estoy gorda, ya no me veo tan horriblemente deformada como antes (mi pelo era horrendo, mi cara se veía vieja, el maquillaje me quedaba mal, y así sucesivamente) y de hecho hasta me he permitido darme cuenta el sábado pasado de que tuve un levante en la calle. Ya me miro al espejo y de nuevo me gusta lo que veo. Ya no digo las cosas en forma agresiva. Ya puedo detenerme a oler las flores. Y disfrutarlo. Mi matrimonio, que me parecía en crisis, mágicamente se acomodó: crisis un cuerno, era mi visión deformada de las cosas. Total que estoy viviendo un paraíso (porque ahora aprecio más las cosas buenas de mi vida, luego de haber creído que las había perdido). Y lo más importante, siento que vuelvo a tener control de mí misma. Mirando las cosas en retrospectiva, era como si yo estuviera atrapada dentro de un cuerpo que pensaba, sentía y actuaba por su cuenta. Como si un espíritu se hubiera apoderado de mí y me controlara. Y de alguna manera yo me daba cuenta de eso y no podía evitarlo. Esa pérdida de control me hacía sentir muy vulnerable. Ahora me siento de nuevo yo misma. El antidepresivo no me drogó, pero sí me exorcisó. Me liberó.
El médico me dijo que si mi depresión hubiera sido causada por alguna situación externa, el antidepresivo no hubiera hecho casi efecto. Que el cambio tan radical significa que es netamente interno, una enfermedad, un desequilibrio químico en mi cerebro, lo que se conoce como depresión mayor o grave, no se cura sola y puede llevar a una persona al suicidio. Sobre las causas, me dijo que lo que la gente suele llamar depresión posparto, que sucede poco después de dar a luz, y que yo sufrí tres días después del nacimiento de Tanis y me duró exactamente una semana (lloraba casi todo el tiempo, sin razón, y sentía que había fracasado como madre y como madre y como mujer y que había arruinado mi vida, y a la vez adoraba a ese bebecito y se me crecía el corazón cada vez que lo tomaba en brazos), no es una verdadera depresión. Los psiquiatras llaman a esto "maternity bloom" y la causa es el desequilibrio hormonal causado por la brusca disminución de progesterona en el cuerpo. La verdadera depresión posparto aparece luego, muchos meses después, y es justa y exactamente lo que me pasó a mí. Dijo también que el antidepresivo que me mandó es medicamento más que suficiente para mi dolencia. Que lo siga tomando durante un año para eliminar el riesgo de recaída, que al finalizar el año lo empezamos a eliminar progresivamente, y que nos vemos en tres meses para control. No me hace falta terapia, lo cual es grandioso: como esta pastillita no me causa ningún síntoma, no me siento enferma, y sin la terapia, menos. (Además de que la terapia iba a ser una renta: los seguros médicos excluyen todo lo que es psiquiátrico.)
Así que prepárate, mundo, porque estoy de vuelta.

3 han opinado:
Felicitaciones Susana :)
Madrina, no sabe que feliz me pone leer esto.
Te mando un fuerte abrazo
Me alegro mucho, querida Su. El mundo está preparado y feliz por tu regreso. Y dispuesto a apoyarte en todo lo que necesites. :)
Abrazos enormes.
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