Hace poco me invitaron a participar como jurado en los premios Eureka 2011. Para hacerlo, desde la comodidad de mi casa, entré en la página web de Eureka, ingresé con mi usuario y clave que tiene permisologías de jurado, vi las presentaciones, videos y anexos de los proyectos, todo en línea, y voté. Al terminar, revisé mis votaciones y corregí alguna en la que había cambiado de opinión. Me comentan que los chicos participantes introdujeron sus proyectos también vía web.
Es una metodología que honra a una institución dedicada a la promoción de la innovación.
Desde hace ocho años trabajo para una institución pública que se dedica a la ingeniería, a la innovación y al desarrollo. Todo se hace en papel. Si quieres hacer algo, digamos mandar a facturar un servicio, o solicitar soporte para tu computadora, debes entrar a la Intranet y poner la orden. Pero luego tienes que llamarles por teléfono, o enviar anexos en papel. Tenemos un laboratorio de certificación de firmas electrónicas, pero aquí nadie lo usa a excepción de los jefazos (y muchas veces, para acelerar los tiempos (?) prefieren firmar la copia en papel y enviarla). No tenemos sistema alguno de comunicación directa de computadora a computadora, cosa que es más útil que llamar por teléfono si la persona con quien tienes que hablar acaba de salir al baño y necesitas saber cuándo vuelve para tener una conversación a tiempo real. No podemos compartir documentos salvo por el arcaico medio de compartirle una carpeta al de la otra oficina, ya que no tenemos servidores comunes con capacidad para intercambio de archivos grandes o abundantes. No podemos buscar términos técnicos en la web porque la mayoría están bloqueados (ejemplo: radiofrecuencia). No hay herramientas de trabajo colaborativo. En vez de llevar una base de datos global para el avance de los proyectos, cada mes hay que enviarle al coordinador un correo con el avance en una planilla de Excel.
Antes yo suplía las carencias de herramientas internas con el uso de tecnologías libres que hoy abundan. Usaba el messenger para hablar de trabajo con Carlos y el Google Chat para hablar con mi jefe cuando estaba de reposo en casa. Usaba el Facebook para estar contacto con el Secretario de Relaciones Internacionales del Buró Internacional de Pesas y Medidas (y aunque parezca irónico, era yo su único contacto con la metrología de Venezuela). Usaba el Dropbox para poder hacer trabajos desde casa y que la información se me sincronizara sola, y para compartir archivos con mis compañeros de Unidad. Todo esto está bloqueado en el Instituto ahora, con la excusa de que estos servicios consumen mucho ancho de banda (Internet de mierda que tenemos, ¿vieron?), aunque la conexión cada día está más lenta a pesar de que cada día podemos hacer menos cosas con ella.
Siempre he odiado que se hagan comentarios generalistas sobre la falta de eficiencia de los empleados públicos. Doy fe de que hay empleados públicos con mucha mística, y son bastantes. Pero debo decir que el ejemplo de Eureka y de mi trabajo me demuestra por qué las instituciones privadas funcionan mejor que las públicas.
¡Un instituto de innovación tecnológica que no es capaz de usar las nuevas tecnologías! ¡Fin de mundo! En este país, mi país, tu país...


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