- Que solemos preocuparnos y amargarnos y desperdiciar nuestras energías en cosas que en verdad no son tan importantes.
- Que las cosas buenas que tenemos las damos por sentadas y nos olvidamos de lo realmente afortunados que somos.
- Que por amados que seamos estamos solos dentro de la cáscara que es nuestro cuerpo y dentro del universo que es nuestra mente.
- Que la felicidad es un estado de ánimo, no de la vida, y que podemos ser felices sólo por el mero hecho de tenernos a nosotros mismos.
- Que hay espacio para todo en la vida, para las risas, para las lágrimas, para el amor, e incluso para la rabia y el odio, pero hay que saber reconocer cuál es el momento adecuado para cada una de esas cosas y no darles más espacio del que realmente les corresponde.
- Que importa muy poco lo que piensen los demás (es más importante lo que hacen o dejan de hacer).
- Que hay una sola forma correcta de vivir la vida: la tuya.
- Que si volviera a vivir, volvería a beber del amargo cáliz de la depresión, porque ésta me hizo un poco más sabia.
Siempre pensé que era un desperdicio escribir un diario que luego había que estar escondiendo todo el tiempo. Por eso este diario íntimo también es público.
jueves, 16 de febrero de 2012
Lo que aprendí de la depresión
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

1 han opinado:
Esta es la Susana que conozco, la que, cuando algo la golpea, reacciona volviéndose más fuerte. =)
Publicar un comentario