Hoy mi niño cumple dos añitos y tiene una personalidad perfectamente alineada con la de sus padres (o sea, está loquito, pero a la vez es muy cariñoso y no le gusta mucho la gente). En dos años pasó de ser un bojotico de carne rosada que lloraba, dormía (aunque demasiado poco para lo normal), comía (muy poco también) y llenaba pañales, a ser un hermoso niño que todavía llora (cuando no haces lo que él quiere, o sea, bastante a menudo), aún duerme muy poco (y lo que duerme lo hace a deshoras), come mal (cada comida es una batalla campal) y sigue llenando los pañales (sólo que ahora además no se los deja cambiar). Pero qué dulce es. Qué cariñoso. Qué inteligente. Qué juguetón. Qué travieso.
Salvo que tenga una pesadilla, ya no se despierta llorando. Ahora se levanta en el corral y empieza a llamarme: "Amá, amá". Cuando entro, me recibe con una sonrisa y me sube los bracitos para que lo cargue, y entonces me abraza. Está en la fase de relacionar objetos. Hace parejas o tríos de cosas que tengan una característica en común (vacas de plástico, de goma y dibujadas, por ejemplo... o cosas rojas... o cosas con el número 5...). Y cuando hace un grupo, viene a enseñárnoslo completamente orgulloso de su hazaña (y nosotros orgullosos de él). Cuando ve en la TV imágenes de mamás con sus bebés, viene a darme un beso. Está aprendiendo lenguaje de señas (ya sabe decir mamá, papá, bebé, beso, comer, ayudar, jugar, beber, leche y cereal, aunque un poco a su manera) y a cantar (ta ta ta taaaaaa siguiendo la Novena de Beethoven). Baila, corre, trepa. Usa el iPad como un experto. Le fascinan los títeres. Adora a nuestro gato y le encantan los perros (especialmente los grandes). No soporta estar sucio: si se ensucia las manos comiendo, nos pide que se las limpiemos... o se las limpia él mismo. Es obsesivamente ordenado (pasa más tiempo ordenando los creyones que pintando con ellos).
No le gusta el dulce, así que no va a comerse su torta de cumpleaños. Nos la comeremos nosotros en su honor.
Viendo en retrospectiva todo lo que sufrí durante su primer año, debo decir que importa un bledo que lo haya amamantado o no (aunque aguanté lo necesario para que desarrollara sus anticuerpos) porque aunque no tome pecho ni tetero está creciendo fuerte y sano y está apegado conmigo... y con su padre por igual. Tampoco importa que le haya acostumbrado a dormirse en brazos en vez de dejarlo en su cuna llorando según el método Ferber. Ni importa que lo haya llenado de juguetes, porque a la vez lo he educado y es un niño que no es malcriado (sólo que pide mucha atención). Así que en mi experiencia, el único consejo que yo le daría a otras mamás es: "haz lo que te dicte el instinto y no hagas caso a los consejos de nadie, excepto, tal vez y con pinzas, a los de tu pediatra".
Miren cómo ha cambiado el nene:
| El día que nació |
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| Jugando con el iPad |


2 comentarios:
¡Qué lindas palabras, Tanis está hermoso! Bechios ☼
Es un niño afortunado de tenerlos como padres, y, por lo que dices, son afortunados de tener un niño tan lindo en todos los sentidos :) ¡Felicidades, Su!
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